lunes, 23 de mayo de 2011

The Weeknd para todas tus noches; reseña de House of Balloons



No es posible pretender que algo gratuito pueda darte un sentido de satisfacción y complacencia completa. Y en el caso de House of Balloons, el mixtape debut The Weeknd, compuesto por el cantante canadiense Abel Tesfaye (no es un grupo), la excepción es tan brillante y absoluta, que su efecto llega ser precisamente el inverso: ¿cómo es que esta pieza musical lúcidamente compuesta, producida y cantada podría ser ofrecida sin solicitar dólares? A cambio de esa gratuidad monetaria, The Weeknd sólo exige tu absoluta y compasiva atención, a sabiendas que oirás una de las mejores piezas de R&B progresivo que jamás escucharás durante el resto del año.

El perenne problema del R&B moderno es el mismo que tiene el reggaetón a nivel local: la inhabilidad de atreverse a poner incómodo al oyente y progresar como géneros populares. En este sentido, House of Balloons no posee ninguna frontera.

Yo me sentí culpable por asociación porque Tesfaye canta como una pelota desvergonzada que te envuelve en un mundo sensualmente prohibido; y me lo disfrute sin reparo alguno. Las canciones fluyen sin esfuerzo a tal grado que es sólo natural reaccionar queriendo comenzar toda la cuestión de nuevo, de principio a fin. Las líricas de Tesfaye son descaradamente sexuales en todo su repertorio al grado que podrías acostarte con este álbum reproduciéndose en el fondo y despertarte pensando que te saliste en medio de un sueño mojado (ya sé, ya sé, ¡qué fuerte!).

“Trust me girl, you wanna be high for this”. A diferencia de Frank Ocean, Tesfaye no glorifica las drogas como parte de un estilo de vida deseable, si no que las presenta como el único acompañante permanente en una vida que persigue toda clase de mujeres prohibidas o que no le pertenece.

En What You Need, el cantante alega ser lo que necesitas (como mujer, obvio), sin que por ello caiga en fanfarronerías de mal gusto. Más bien se apoya en hechos: “Does he touch you like this?” Lo dice a sabiendas que la contestación es un rotundo no. Pero Wicked Games, la pieza maestra del mixtape, muestra a Tesfaye en una vulnerabilidad masculina raramente expuesta en el mundo machista del R&B. Y Glass Table Girls te lleva a un retumbos rítmicos que a partir del minuto 3:30 terminan para entrar, repentinamente, en una especie de monólogo obsesivo sobre mujeres desquiciadas, el perico y las mesas de cristal donde ellos mismos se consumen (y auto-destruyen). Todo esto bajo una mantra experimental que bien odiarás o aceptarás como verdadero progreso musical (a diferencia de lo enlatado en la radio).

Ciertamente, es un mundo al que no me interesa asociarme, pero la determinación de Tesfaye de narrarlo sin pretensiones y vanaglorias, combinado con una producción inmaculada y progresiva, le merece mis deseos de ponerle mis dos o tres dólares en su canasta. Pero es gratis, así que aquí está el enlace para que lo puedas descargar sin mala conciencia. Rating: 9/10.

Aquí les dejo unos "licks" para que prevean algunas de las canciones sobresalientes de House of Balloons.

jueves, 31 de marzo de 2011

U2: Moment of Surrender

Una vez te enamores de su melodía la estarás escuchando por el resto de lo que te queda en vida. Da lo mismo si la hubieras escuchado en 1977 o en el 2049: es de estas canciones que carecen de definición en tiempo y espacio. Espacio, porque bien la puedes escuchar sentado en el toilette o durante la corrida por uno de esos paisajes idílicos de nuestra Isla. El tiempo con ella suprime la conciencia de lo que hagas o de lo que suceda a tus alrededores.

En cierto sentido, U2 siempre trasciende las épocas porque es una banda de rock especializada en himnos de estadio, y saben muy bien cómo llegar con sus canciones a las entretelas de tu corazón.

Personalmente pienso que Moment of Surrender es una de las mejores baladas rock que he escuchado en mi vida y la considero como uno puntos altos en la carrera de tres décadas de U2. En esencia, Bono personifica varias personas a la vez: normales, cotidianos y conscientes en ese momento de su propia miseria. Mi favorito es el drogadicto pidiendo que lo despojen de su mala suerte, de su incapacidad de salir en el hoyo en que se metió:

I’ve been in every black hole
At the altar of the dark star
My body’s now a begging bowl
That’s begging to get back, begging to get back
To my heart
To the rhythm of my soul
To the rhythm of my unconsciousness
To the rhythm that yearns
To be released from control

Sin embargo, él sabe muy bien que probablemente no lo hará porque está atrapado en un constante ciclo perdedor. Nadie se percata que el tecato existe y él no se da cuenta quien le pasa por el lado (o quien lo esquiva).

Pero la melodía misma es la que da esperanzas a estos personajes, que bien se encuentran cantando por medio de Bono, el frontman de U2. Moment of Surrender usa la lógica de los Alcóholicos Anónimos: para salir tu problema, tienes que reconocer que tienes uno, y debes rendirte a la posibilidad de que necesitas asistencia de otras personas.

Un escritor dentro del cascaron

Cualquiera que me conoce sabe que me gusta escribir y sé que poseo potencial. Por motivos de holgazanería, lo relegué para después por miedo a descubrir que todo el tiempo que me pensé como futuro escritor no era otra cosa que el usual autoengaño esquizofrénico de un soñador sin remedio.

El esfuerzo que conlleva escribir notas a sudor de sangre es de por sí desmotivador. Lo peor es cuando te das cuenta que eres tú más despiadado crítico y que lo que escribes carece de sentido o cohesión lógica. Tal vez sientes que tu estilo es genérico y fácil de confundir con otros pelagatos aspirantes a escribir como un Nobel. Pero antes de caer en este tipo neurosis, es mejor que nos limitémonos a escribir por puro amor a las letras.

Mi deseo es dedicarle tiempo y amor al desarrollo de la palabra. Mi propósito es escribir una columna de periodismo y opinión con el fin de afinar mi estilo, apoyado fuertemente en una buena gramática.

A cualquiera que tenga la mala pata de toparse con este blog, le digo que no tengo ningún problema que lo lea y lo comente como le dé la gana, siempre y cuando no le falte el respeto a nadie. Este es un blog personal y escribo para mi satisfacción.

La bitácora tratará de mi vida en general, comentaré la música que usualmente resuena obsesivamente en mis tímpanos (crítica de rock, hip-hop y electrónica) y asuntos de política internacional (mi principal interés periodístico). Me encanta la música experimental al estilo de la revista de música Pitchfork y vete al carajo si no te gusta Radiohead o LCD Soundsystem.

Las mujeres no se quedarán atrás. Analizaré al sexo opuesto para descifrar a esos seres en apariencia incomprensibles, siempre a partir de mis experiencias e inspirado en las largas conversaciones con mi amigo Charlie Vélez y 2LT Omar Rosario, entre otras amistades hombres.

Espero ansiosamente a que esto comience una nueva era para mí como escritor y estudiante de periodismo y me permita expresar todas esas ideas que me llegan en forma de un torbellino. Eso es lo fácil, lo difícil es ponerle orden. Con la ayuda de Dios, lograré sacarme oficialmente del cascarón.