jueves, 31 de marzo de 2011

U2: Moment of Surrender

Una vez te enamores de su melodía la estarás escuchando por el resto de lo que te queda en vida. Da lo mismo si la hubieras escuchado en 1977 o en el 2049: es de estas canciones que carecen de definición en tiempo y espacio. Espacio, porque bien la puedes escuchar sentado en el toilette o durante la corrida por uno de esos paisajes idílicos de nuestra Isla. El tiempo con ella suprime la conciencia de lo que hagas o de lo que suceda a tus alrededores.

En cierto sentido, U2 siempre trasciende las épocas porque es una banda de rock especializada en himnos de estadio, y saben muy bien cómo llegar con sus canciones a las entretelas de tu corazón.

Personalmente pienso que Moment of Surrender es una de las mejores baladas rock que he escuchado en mi vida y la considero como uno puntos altos en la carrera de tres décadas de U2. En esencia, Bono personifica varias personas a la vez: normales, cotidianos y conscientes en ese momento de su propia miseria. Mi favorito es el drogadicto pidiendo que lo despojen de su mala suerte, de su incapacidad de salir en el hoyo en que se metió:

I’ve been in every black hole
At the altar of the dark star
My body’s now a begging bowl
That’s begging to get back, begging to get back
To my heart
To the rhythm of my soul
To the rhythm of my unconsciousness
To the rhythm that yearns
To be released from control

Sin embargo, él sabe muy bien que probablemente no lo hará porque está atrapado en un constante ciclo perdedor. Nadie se percata que el tecato existe y él no se da cuenta quien le pasa por el lado (o quien lo esquiva).

Pero la melodía misma es la que da esperanzas a estos personajes, que bien se encuentran cantando por medio de Bono, el frontman de U2. Moment of Surrender usa la lógica de los Alcóholicos Anónimos: para salir tu problema, tienes que reconocer que tienes uno, y debes rendirte a la posibilidad de que necesitas asistencia de otras personas.

Un escritor dentro del cascaron

Cualquiera que me conoce sabe que me gusta escribir y sé que poseo potencial. Por motivos de holgazanería, lo relegué para después por miedo a descubrir que todo el tiempo que me pensé como futuro escritor no era otra cosa que el usual autoengaño esquizofrénico de un soñador sin remedio.

El esfuerzo que conlleva escribir notas a sudor de sangre es de por sí desmotivador. Lo peor es cuando te das cuenta que eres tú más despiadado crítico y que lo que escribes carece de sentido o cohesión lógica. Tal vez sientes que tu estilo es genérico y fácil de confundir con otros pelagatos aspirantes a escribir como un Nobel. Pero antes de caer en este tipo neurosis, es mejor que nos limitémonos a escribir por puro amor a las letras.

Mi deseo es dedicarle tiempo y amor al desarrollo de la palabra. Mi propósito es escribir una columna de periodismo y opinión con el fin de afinar mi estilo, apoyado fuertemente en una buena gramática.

A cualquiera que tenga la mala pata de toparse con este blog, le digo que no tengo ningún problema que lo lea y lo comente como le dé la gana, siempre y cuando no le falte el respeto a nadie. Este es un blog personal y escribo para mi satisfacción.

La bitácora tratará de mi vida en general, comentaré la música que usualmente resuena obsesivamente en mis tímpanos (crítica de rock, hip-hop y electrónica) y asuntos de política internacional (mi principal interés periodístico). Me encanta la música experimental al estilo de la revista de música Pitchfork y vete al carajo si no te gusta Radiohead o LCD Soundsystem.

Las mujeres no se quedarán atrás. Analizaré al sexo opuesto para descifrar a esos seres en apariencia incomprensibles, siempre a partir de mis experiencias e inspirado en las largas conversaciones con mi amigo Charlie Vélez y 2LT Omar Rosario, entre otras amistades hombres.

Espero ansiosamente a que esto comience una nueva era para mí como escritor y estudiante de periodismo y me permita expresar todas esas ideas que me llegan en forma de un torbellino. Eso es lo fácil, lo difícil es ponerle orden. Con la ayuda de Dios, lograré sacarme oficialmente del cascarón.