jueves, 31 de marzo de 2011

Un escritor dentro del cascaron

Cualquiera que me conoce sabe que me gusta escribir y sé que poseo potencial. Por motivos de holgazanería, lo relegué para después por miedo a descubrir que todo el tiempo que me pensé como futuro escritor no era otra cosa que el usual autoengaño esquizofrénico de un soñador sin remedio.

El esfuerzo que conlleva escribir notas a sudor de sangre es de por sí desmotivador. Lo peor es cuando te das cuenta que eres tú más despiadado crítico y que lo que escribes carece de sentido o cohesión lógica. Tal vez sientes que tu estilo es genérico y fácil de confundir con otros pelagatos aspirantes a escribir como un Nobel. Pero antes de caer en este tipo neurosis, es mejor que nos limitémonos a escribir por puro amor a las letras.

Mi deseo es dedicarle tiempo y amor al desarrollo de la palabra. Mi propósito es escribir una columna de periodismo y opinión con el fin de afinar mi estilo, apoyado fuertemente en una buena gramática.

A cualquiera que tenga la mala pata de toparse con este blog, le digo que no tengo ningún problema que lo lea y lo comente como le dé la gana, siempre y cuando no le falte el respeto a nadie. Este es un blog personal y escribo para mi satisfacción.

La bitácora tratará de mi vida en general, comentaré la música que usualmente resuena obsesivamente en mis tímpanos (crítica de rock, hip-hop y electrónica) y asuntos de política internacional (mi principal interés periodístico). Me encanta la música experimental al estilo de la revista de música Pitchfork y vete al carajo si no te gusta Radiohead o LCD Soundsystem.

Las mujeres no se quedarán atrás. Analizaré al sexo opuesto para descifrar a esos seres en apariencia incomprensibles, siempre a partir de mis experiencias e inspirado en las largas conversaciones con mi amigo Charlie Vélez y 2LT Omar Rosario, entre otras amistades hombres.

Espero ansiosamente a que esto comience una nueva era para mí como escritor y estudiante de periodismo y me permita expresar todas esas ideas que me llegan en forma de un torbellino. Eso es lo fácil, lo difícil es ponerle orden. Con la ayuda de Dios, lograré sacarme oficialmente del cascarón.

1 comentario:

Nilmarie Pérez Cruz dijo...

A los que nos gusta escribir de corazón no nos importa que los demás lean nuestros escritos ni si tenemos muchos seguidores o no, porque escribimos para satisfacer nuestro deseo personal de expresión. El potencial está. Meta mano colega.